Soy un Cerezo

Blog de apoyo y acompañamiento en el puerperio y la lactancia.

¿Cómo crear entornos seguros y respetuosos para los niños?

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23:43:00
La crianza respetuosa requiere que estemos en un proceso de introspección permanente.

¡Hola, mi querido cerezo!

Ha pasado bastante tiempo desde que nos vimos por aquí la última vez, así que quiero agradecerte el hecho de volver y darme tu voto de confianza mientras lees este post.

Aunque he estado alejada de este espacio, quiero contarte que he trabajado sin cesar, cada día durante todos estos meses.

He recibido muchísimas consultas de lactancia, de crianza, de maternidad y paternidad en general, por lo que he estado ocupada acompañando familias y aprendiendo sobre las diferentes formas de vivir que podemos adoptar los humanos, dependiendo de la situación en la que nos encontremos.

A partir de esta maravillosa y reciente experiencia, viene el desarrollo del tema que traigo a continuación: "¿Cómo crear entornos seguros y respetuosos para los niños?"

El Odio es una Sombra y Alargada

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2:00:00
"El odio es una sombra negra y alargada. En muchos casos, ni siquiera quien la siente sabe de dónde viene. Es un arma de doble filo. Al tiempo que herimos al contrincante, nos herimos a nosotros mismos. Cuanto más grave es la herida que le infligimos , más grave es la nuestra. Puede llegar a ser fatal. Pero no es fácil librarse de él. El odio es muy peligroso, y una vez arraigado en nuestro corazón, extirparlo es una tarea titánica"

(Haruki Murakami en "El Pájaro que da Cuerda al Mundo")



Cuando empecé a desarrollar la idea de "Soy un Cerezo" tomé la decisión de que el contenido publicado estaría alojado en el lado optimista y positivo de la vida.

Jamás pensé que uno de mis primeros artículos en ver la luz estaría relacionado con la palabra "odio", pero la vida me vuelve a poner en un cara a cara con él y tuve que tomar otra decisión: le voy a meter el pecho hasta que se salga completamente de mi ser.

Me vi en la necesidad de dejar de trabajar. 

Tuve que parar porque aunque mi mente estaba haciendo el esfuerzo de seguir adelante, mi corazón y todos mis sentimientos tuvieron más fuerza y se instalaron en Venezuela y la situación que está atravesando en este momento.

Me hice partícipe prestando mis espacios online para difundir información, hacer eco de las noticias que me llegaban y ayudar en lo que podía.

Sin embargo, con el pasar de los días mi desgaste emocional empezó a afectar mi cuerpo físico. Estaba de muy mal humor, cansada, desanimada, triste, brava, ¡muy brava! 

Me descubrí apretando los dientes y cerrando los puños con mucha fuerza.

Y entonces me acordé de algo importantísimo en mi vida. Recordé mi defecto más grande: la ira.

¡Sí! Aunque hoy parezca mentira, esa es mi verdad. 

Llevo muchísimos años trabajando para gestionar esta emoción que desde que nací ha tratado de gobernarme y con mucha dedicación he logrado mantenerla al margen de mi vida cotidiana.

Así que tuve que volver a parar y hacer silencio. Luego respirar, descansar y darme un chance para pensar con la cabeza fría.

Me llené de terror al darme cuenta que el odio había vuelto a intentar invadir mi ser. ¡Qué susto!

La frase de Murakami se asomó en el balcón de mis recuerdos. 

¡Sí! Esa frase que hace años salvó mi vida emocional, esa frase que me sostuvo y me ayudó a salir del pozo oscuro en el que había caído luego de una pérdida irreparable. La frase que da inicio a este post.

Entonces vine corriendo a revisar mis notas, esas que voy dejando por donde paso para no olvidarme nunca de quién soy ni de dónde vengo, y encontré esto:




"Hablando de sombras vamos descubriendo ese camino
 que nos lleva de regreso a la esencia de nuestro ser.  
Desde aquí parto mi recorrido para el encuentro 
con mi propia sombra, esa que con el tiempo se ha ido alimentando 
de condicionamientos impuestos por la familia y la sociedad.
Es increíble descubrir cómo desde pequeños se nos ha engañado, 
pero lo que vale en este momento es haber recibido 
la claridad para captar esta realidad. 
Ahora no hay manera de parar este proceso de reencuentro 
en el que poco a poco las capas acumuladas se van disolviendo
 y la tranquilidad se abre paso y viene con todas sus fuerzas 
a instalarse defendiendo nuestra verdad y esencia: EL AMOR.
Ya no habrá más heridas, sólo caricias para el alma"



Lo escribí hace muchos años y ahora al reescribirlo puedo recordar cómo temblaban mis manos mientras lo hacía la primera vez.

El pedacito con el que he decidido quedarme esta vez es:

"Ya no habrá más heridas, sólo caricias para el alma".

No voy a negar que sigo asustada, afectada, fastidiada, molesta y cansada emocionalmente, pero estancarme en esos sentimientos no va a aportar nada bueno a mi vida. Así que voy a dar la lucha. 

Éste es mi propio proceso de transformación que está viendo la luz y tú estás siendo testigo de él. Gracias por acompañarme.

Ahora dime algo, ¿has sentido odio alguna vez? ¿cómo fue? Me gustaría saber tu experiencia. Espero tus comentarios.

¿Por qué mi bebé quiere vivir pegado a mí?

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0:14:00
Las crías humanas necesitan dos cosas para sobrevivir tras el nacimiento: comer y estar vinculado a un adulto que lo cuide.

Parece que cuando nos proponemos dedicarnos a un tema específico todo lo que pasa a nuestro alrededor se relaciona con el mismo.

Durante los últimos días he recibido muchísimas consultas de lactancia y la mayoría han sido de mamás quejándose desesperadas diciendo "mi hijo solo deja de llorar cuando está en mis brazos". 

Aunque es algo muy recurrente no dejo de asombrarme.

¿Por qué creemos que un bebé que pide brazos es un bebé con problemas o es una madre que está haciendo algo mal?

Es necesario que cambiemos los cristales con los que vemos el llanto de los bebés. En nuestra cultura nos han enseñado por generaciones que un bebé que llora es malcriado o manipulador y esto no es más que un grave error.

El llanto es un mecanismo biológico efectivo de supervivencia.


Cada vez más son las investigaciones que demuestran que el bebé está programado para la supervivencia y desde el principio de la gestación se está preparando para ella.

La doctora Carmela Baeza lo explica así en su libro "Amar con los brazos abiertos":

«Las crías humanas necesitan dos cosas para sobrevivir tras el nacimiento: comer y estar vinculado a un adulto que lo cuide. Si logra esto, saldrá adelante. Así que la Naturaleza diseña al bebé para que sea capaz de lograr ambas cosas»

¡Qué bonito! Por afirmaciones como esa es que me dedico a esto. 

Pero seamos sinceros, ¿Cuántos bebés al nacer reciben lo que esperan y necesitan?

En la mayoría de las instituciones médicas los bebés son separados de sus madres inmediatamente después del parto. La razón que dan es que hay que revisarlos, pesarlos, medirlos y hacerles estudios.

En algunos casos se han demorado hasta 24 horas para volver a juntar al bebé sano con su madre.

Vamos a imaginarlo por un momento. El bebé sólo conoce el ambiente del vientre de la madre, un lugar cálido, oscuro, donde se mueve al ritmo de ella, la escucha siempre que habla y donde puede comer cada vez que tenga hambre.

Entonces ocurre el nacimiento y en unos minutos su mundo ha cambiado completamente.

Ahora tiene manos encima que lo revisan y le toman fotos para la familia, está arropado en una manta sin poder siquiera mover las manos y los pies. Y lo más triste es que está solo.

¿Cómo nos sentiríamos nosotros? 


Estoy segura que en algún momento hemos pasado por alguna situación que nos haya hecho sentir fatal. La diferencia es que siendo adultos contamos con herramientas para gestionar nuestras emociones.

En el caso del bebé, ¿qué puede hacer? ¡Llorar!

Sí, lo único que sabe hacer un bebé recién nacido para comunicar lo que siente, es llorar.

Lo que quiero mostrar aquí es que un bebé que llora no es sinónimo de enfermedad o malcriadez, ni tampoco es que siempre tiene hambre.

Un bebé que llora nos está diciendo que necesita algo, que está asustado, que no se siente seguro, que QUIERE los brazos de mamá para calmarse. Y todo esto es completamente natural.

El abrazo, el calor, el aliento, la palabra, el cobijo y la mirada que le ofrecemos a cada bebé, a cada niño, a cada persona, no sólo son parte del alimento que todos queremos recibir sino que son indispensables para crecer sanos y fuertes emocionalmente .

A ti que estás leyendo estas líneas, te pido un momento para reflexionar sobre este tema. 

Vamos a darnos la oportunidad de ver el llanto de nuestros pequeños como la señal más preciada que podemos recibir para conocerlos, conectar con sus necesidades y ayudarles a llevar el día a día de la forma más amena posible.

¿Te animas?

Cuéntame lo que piensas, quiero saber sobre tus propias experiencias. Escríbeme que me encantará leer tu historia.

¿Quién sabe más sobre lactancia materna?

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1:30:00

"Cuando el bebé nace tiene un reflejo de succión que es muy fuerte. Es el reflejo natural de buscar el pecho de la madre y empezar a succionar.

Lo que se requiere es paciencia y mucho respeto para que la naturaleza haga su parte. Cuando el bebé se mantiene en contacto con su madre, sin la intervención de las rutinas médicas que suelen practicarse, el bebé es capaz de hacer el arrastre por sí solo hasta llegar al pecho"

(Laura Gutman en "La Maternidad y el Encuentro con la Propia Sombra)


Quien sabe de lactancia materna, es el bebé.


La lactancia materna es la alimentación natural de los bebés mamíferos.


Todas las mujeres somos capaces de amamantar a nuestras crías desde su nacimiento debido a que este reflejo de succión que poseen, permite que sean ellos quienes nos enseñan a nosotras cómo hacer correctamente el primer contacto de su boca con nuestro pecho.


Sólo debemos dejarnos llevar y permitir que suceda.


Durante un millón de años las mujeres han dado el pecho sin cursos ni libros ni blogs ni internet. Así lo siguen haciendo en la mayor parte del mundo.

Y ningún otro mamífero necesita que se le enseñe a amamantar.


Entonces, ¿Por qué hay tantos intentos fallidos a la hora de amamantar?


Porque en el mundo actual, el parto es considerado un acto meramente corporal y médico.


Es una creencia tan arraigada en nuestra sociedad que la aceptamos sin cuestionar todas las intervenciones que se llevan a cabo en ese momento: el bebé sale del vientre y es separado inmediatamente de la madre, es llevado a una sala aparte y sometido a diferentes exámenes y revisiones que cortan ese hilo natural que es el reflejo de succión.


En muchos caso y debido a la demora de esta intervención, el bebé recibe algún tipo de agua o alimento preparado y es ahí, donde todo se empieza a complicar para el éxito de la lactancia materna.


Otro factor que influye negativamente en el desarrollo adecuado de la lactancia es que las mujeres modernas, sobre todo las occidentales, desde niñas hemos carecido de ejemplos que nos modelen y enseñen cómo dar el pecho, porque nosotras nacimos en la era del biberón, la leche artificial y las excusas que ha inventado el mundo para que creamos que amamantar es un esfuerzo y un sacrificio.


Cuando una madre elige alimentar a su hijo con su propia leche debe hacerlo saber al médico tratante desde las consultas prenatales.

Una de las formas de hacerlo es presentando su plan de parto, donde especifique (y exija) que una vez ocurrido el nacimiento, el bebé debe ser puesto en sus brazos inmediatamente para practicar el apego precoz, fomentar el vínculo y dar paso al arrastre natural del recién nacido hasta que haya sido capaz de prenderse al pecho de su madre.

Al aceptar este reto, como las heroínas valientes que somos, tendremos la fuerza para exigir al equipo médico que nuestro derecho de dar el pecho sea respetado.


Cuando reconocemos que la naturaleza es perfecta y nos ha dotado de todos los ingredientes que necesitamos para llevar una vida placentera, somos arrastradas por nuestros aspectos íntimos más salvajes y entramos en una nueva transformación. conectadas intuitivamente con nuestro bebé, ese maestro que vino para llevarnos de vuelta a ser lo que somos.


La lactancia materna es un derecho de todos los mamíferos. También es una elección que hace cada mujer.


Si tú eres una madre que ha decidido amamantar, confía en la sabiduría de tu hijo y en la de tu propio cuerpo, y juntos conocerán los placeres que están reservados para esta forma de alimentación que va más allá del sustento físico, porque la lactancia materna tiene su esencia en el intercambio delicado de amor, caricias, calor, miradas y mimos entre mamá y bebé.


¿Decidiste amamantar a tu bebé?


Cuéntame en los comentarios tu experiencia en los primeros momentos de contacto de tu hijo con el pecho y conversemos juntas sobre cómo vivimos la lactancia.

¿Eres una Mujer Cerezo?

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14:42:00



"Sólo porque los cerezos y los ciruelos
Han soportado los vientos otoñales
Y las tormentas de nieve,
Pueden florecer en la primavera y
Sus flores compiten en belleza,
Resplandecientes a la luz del sol"


La alegoría de los cerezos es una enseñanza japonesa que desde que llegó a mi vida se quedó para sostenerme y motivarme en los momentos difíciles.

También, para no olvidar de dónde vengo, en los momentos de gozo.

Fue en uno de los remolinos más intensos de mi primer puerperio cuando empecé a decirme ¡Soy un cerezo!

Al descubrir a mis amigas pasando por escenarios similares, comprendí que cada una de nosotras es un cerezo (o ciruelo si lo prefieren).

Al igual que los cerezos y los ciruelos, nosotras tenemos la fortaleza para soportar los cambios y retos que llegan a nuestras vidas, como la maternidad por ejemplo. 

Desde ese momento en el que sabemos que el resultado de la prueba de embarazo es positivo, hasta... el infinito y más allá, la vida se nos voltea constantemente.

Repasando esta enseñanza línea por línea es maravilloso descubrir cómo nosotras, las mujeres, nos podemos ver reflejadas en el comportamiento de los cerezos:


¡Hagamos la prueba juntas!


“Sólo porque los cerezos han soportado...”, sustituyendo cerezos por mujeres quedaría:


“Sólo porque las mujeres han soportado...”


Inmediatamente se nos hace familiar el sonido de esta combinación de palabras.

Desde los inicios de la historia de la humanidad las mujeres estamos pasando por diferentes procesos de cambio que en la mayoría de los casos suponen grandes pruebas de resistencia. 

En la actualidad es común creer que estas pruebas son algo negativo debido al enfoque que hemos heredado y usamos para mirar las cosas que nos pasan. 


¡Nada más alejado de la verdad! 


La vida es un conjunto de senderos repletos de retos por cumplir, cada uno brinda la oportunidad de abrir la siguiente puerta para que avancemos en nuestra transformación personal. 


Y sí, aunque la frase suene muy bonita, es más fácil escribirla que aceptarla y ponerla en práctica, por eso será un tema que estará presente en el desarrollo de este blog.


La siguiente línea sería así:



“Soportar los vientos otoñales y las tormentas de nieve”


Los vientos otoñales son fríos, fuertes, densos y tienen la potencia de hacernos paralizar y buscar refugio para no ser arrastradas. 

Una descripción parecida a las situaciones que generan el miedo que nos acompaña constantemente, miedo a estar solas, a no avanzar, a no crecer, a perder lo que tenemos, a no lograr lo que queremos, a enfrentarnos a los cambios, a mirarnos a nosotras mismas...


Miedo a aceptarnos tal y como somos, porque el mundo nos golpea y nos dice a gritos que no somos lo suficientemente buenas para merecer vivir como nos provoca.

Las tormentas de nieve pasan a representar los padecimientos de las inclemencias del tiempo, los momentos más difíciles y dolorosos de nuestras vidas, esos que son capaces de, en un arrebato, llevarse nuestras ganas de vivir.

La última línea me voy a atrever a presentarla completa porque es mi parte favorita:


“Florecen en la primavera y sus flores compiten en belleza, resplandecientes a la luz del sol”


Florecer y resplandecer son sinónimo de optimismo, esperanza, fe, ánimo y ganas de vivir. Son la parte positiva y alegre del párrafo.

Las mujeres cuando llegamos a nuestra primavera, somos capaces de crear lo inimaginable dejándonos llevar por la danza del amor y la pasión, brillamos como el sol y nos recargamos con la fuerza de la Tierra. 

Es cuando triunfamos y celebramos sonriendo. También es nuestra preparación para un nuevo período. 


¡Sí! Somos cíclicas, por eso somos capaces de pasar por las cuatro estaciones íntimas que nos representan, así como los cerezos pasan por las cuatro estaciones de la naturaleza, ¡Sin morir en el intento!

Entonces esto nos muestra que todas las mujeres somos unas heroínas de la vida representadas gráficamente en la metáfora de los cerezos. 

Está en manos de cada una de nosotras tomar la decisión de elegir cómo vivir cada etapa y con cuál actitud emprender el paso por cada sendero que vamos a recorrer en nuestro camino.

Por eso, la necesidad de crear este espacio, para compartir con ustedes experiencias, vivencias, reflexiones, conocimiento, y desde ahora acompañarlas en su recorrido. 

Porque las mujeres debemos mantenernos unidas en tribus para sostenernos, colaborarnos, orientarnos y abrazarnos las unas a las otras. 

En este mundo actual donde todo ocurre tan rápido, nosotras debemos marcar las pautas para que nuestra vida sea placentera y tranquila a pesar del mundo, y sólo lo vamos a conseguir si caminamos y aprendemos juntas.

Bienvenidas sean todas a este espacio donde florecen los cerezos.